Literatura, Sin categoría

Septiembre

Con su llegada va quedando atrás el tiempo azul de las largas siestas y las noches al fresco, desplazado por el amarillo de la vuelta al colegio, de la caída de la hoja y de la lluvia sobre el marrón de la tierra.

Septiembre

Septiembre:

Septiembre ya está aquí, ha llegado de repente, anunciando el principio del fin del verano, sorprendiéndonos acostumbrados ya a las largas tardes de siesta, a las noches al fresco, al caminar lento y sudoroso por las calles de una Granada en reposo, a la que le queda poco para despertar de nuevo al trajín de los colegios, los atascos y los insomnes pisos de estudiantes.

Hasta ayer septiembre era solo una amenaza que veíamos llegar de reojo, parapetados en nuestro pequeño oasis de las afueras, al que nunca quisimos poner nombre para mantenerlo a salvo de especulaciones urbanísticas y de invasiones turísticas.

Agosto, como siempre, parecía eterno a tu lado, dilatado en ligeros y plácidos desayunos al fresquito de las calles baldeadas, acariciándonos con los ojos a cada sorbo de café, dándole tiempo a nuestros cuerpos para acostumbrarse lentamente al suave trajín de unos días en que la ciudad camina a medio gas, con la mitad de las persianas del centro cerradas por vacaciones y con las plazas tomadas por jóvenes ociosos y abuelos de paso lento, mirada amable y sabiduría en la voz.

Ayer dimos nuestro último paseo mañanero sin rumbo, estival y desocupado, por nuestras queridas calles granadinas, que nos han visto crecer, enamorarnos, madurar y, por más que nos duela, comienza a vernos envejecer.

Cierro los ojos y vienen a mi memoria nuestros primeros agostos juntos, con nuestra juventud recién estrenada y la libertad de una Granada aún por descubrir. Te recuerdo saltando entre las sombras de las callejas albayzineras, jugando a esconderte de mi, a perderme en las plazuelas. De aquellos agostos recuerdo el olor de la verdura fresca de los puestos de Plaza Larga, mezclado con el aroma de las flores que colgaban de los balcones; sonrío al rememorar el deseo que nacía en nuestras glándulas salivares ante el escaparate repleto con enormes pasteles de todos los colores que se vendían en uno de los negocios de la plaza; un reflejo cristalino acude a mis pupilas al acordarme de la risa sin motivo y sin fin que se apoderaba de nosotros mientras bajábamos la Cuesta de Alhacaba a grandes zancadas, alimentando un amor que ya estaba en nosotros antes de conocernos.

Avanzando en la memoria vienen a mi el recuerdo de otros veranos, de otros agostos, siempre en Granada: jugando con nuestro amor en los recovecos de calle Elvira, milenaria y furtiva; besándonos en los bancos del Paseo de la Bomba, lejos de miradas conocidas; corriendo de la mano por la Carrera de la Virgen, mezclando sudor y risa; esperando la llegada de la luna apoyados en el muro de la calle Chirimías, con la Alhambra embelleciendo el paisaje y el momento, y con el dulce sonido del incesante transcurrir tranquilo del agua del Darro poniendo la nota musical y dando alas a una inspiración que llenaba nuestras noches de tinta y relatos, de acuarelas y dibujos, de risas, besos y caricias desveladas cuyo recuerdo son estacas a las que se aferra nuestra memoria cuando el infame invierno nos abruma con su carga de responsabilidades, horarios estresantes, mañanas frías de sueño y prematuras noches de obligado descanso, impuesto por jornadas maratonianas..

Hemos crecido juntos, de verano en verano, Granada, tú y yo, pero ahora, mientras la ciudad sigue inmersa en una suerte de juventud eterna, nosotros comenzamos a descubrirnos las arrugas, a asimilar un cansancio que hasta hace poco parecía tan lejano como ajeno, a rendirnos ante la evidencia del paso del tiempo, que conseguirá incluso convertir en el dulce recuerdo de un tiempo mejor esta primera toma de contacto con la vejez que nos espera. De la misma manera, este verano que disfrutamos juntos será solo un recuerdo que con la distancia del tiempo se acabará confundiendo en nuestra memoria con el recuerdo de otros veranos venideros que también pasarán.

En fin, septiembre ya está aquí, para recordarnos que el verano se acaba, pero también que vendrá otro agosto a ocupar el lugar de aquél que disfrutamos hasta ayer mismo.

2 comentarios en “Septiembre”

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