Literatura, Sin categoría

Gritar

Hoy comparto un nuevo relato inspirado en un dibujo de la artista Sara Aniorte.

Gritar:

Los estirados cipreses, que delimitan el parque y parecen no temerle al frío ni a las alturas, se me presentan erguidos, robustos, insalvables, eternos, como las normas no escritas de la sociedad por la que me dejé llevar y en la que confié el timón de mi vida, ofreciéndole mis esfuerzos, mis actos, mis logros, mis días y mis noches.

Confiada y sumisa acepté las formalidades y los convencionalismos, y crecí feliz de mi obediencia, recogiendo laureles académicos, retribuciones laborales, amores de enmarque, sonrisas comerciales, prosperidad, seguridad, días iguales.

Desde el banco de piedra donde vine a descansar mi desengaño y mi desconsuelo ante mi sometimiento a la vulgaridad y la mediocridad que suponen mi común vida, puedo ver el bosque que se extiende más allá de los cipreses, salvaje, anárquico, sin reglas ni caminos, como fui yo en mi niñez, tan libre, tan feliz, tan lejana.

La oficina de la que he salido huyendo hace unos minutos ejerce su poder sobre mi, reclamando, a través del esclavizante móvil, mi presencia y mi esfuerzo diario. Pero ya no quiero volver, no quiero más horarios establecidos, ni horas extra, ni pluses, ni incentivos. No quiero volver a un trabajo cuya única motivación radica en saberme formada para desempeñarlo y vivir en la esperanza de una jubilación holgada y tranquila dentro de treinta años.

No. No quiero más paseos dominicales de la mano de un hombre como yo, convencido y vencido, fingiendo un amor que ya no nos pertenece, que tal vez nunca fue nuestro.

No quiero. No quiero sentirme convencional, vulgar, intercambiable, marrón.

Quiero una vida distinta. No sé si aún estaré a tiempo de cambiar, pero quiero ilusión, ingenio, emoción, genialidad; quiero encontrar una motivación, escribir un poema, dibujar, bailar, reír, llorar, gritar.

Quiero entrar en ese bosque que hay más allá de los cipreses y gritar. Gritar por el tiempo perdido, por la inocencia olvidada, por la rebeldía sometida. Gritar por el amor fingido, perdido, desconocido. Gritar por la evidencia de una vida desaprovechada. Gritar por el futuro, por el pasado y por el presente.

Gritar, gritar. Gritar por la sumisión que ha acabado siendo mi castigo. Gritar…

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