Literatura, Sin categoría

Ha Vuelto

Está siempre acechando tras los cambios y los altibajos emocionales, dispuesta a saltarnos encima en el momento en que más cerca estemos del suelo.

Ha Vuelto:

Ha vuelto. Justo cuando había dejado de pensar en ella como una posibilidad, ha vuelto a entrar en mi vida, de forma inesperada y tormentosa, sin darme tiempo a prepararme, a levantar mis defensas, a presentar batalla. Me ha encontrado desnudo y desarmado ante ella.

Yo la creía viviendo lejos, agarrada a otros cuerpos, succionando otros bienestares, rompiendo otros sueños, alejando las metas de otros y hollinando sus corazones. Pero ella, sigilosa, cauta y tenaz, había estado siempre a mi lado, siguiendo mis pasos, descansando bajo mi sombra, paciente, esperando el momento de entraparse en mis pies y de trepar por mi cuerpo, opacándome, colocando un cristal marrón y mohoso entre mis ojos y el mundo.

Sabe aprovechar los momentos de cambio para tensar los nervios, para susurrar fracasos, somatizándose en dolores de espalda, insomnio, fatiga y todo tipo de incapacidades aparentes.

Cuando llega, ocupándolo todo, es como si nunca se hubiera ido, como si la vida fuera todo ella y el tiempo en que no estuvo se reduce hasta convertirse en apenas un paréntesis, un receso.

Como cualquier tipo de vida o estado del ser necesita estar y crecer, expandirse para sentirse y testimoniarse ante sí misma. Juega con nuestra mente y nuestros recuerdos, bombardeándonos con cientos de pensamientos diferentes y díscolos, que nos marean y nos dejan a merced de una lluvia de sentimientos de culpa, de miedos y de incertidumbres que la hacen sentirse vencedora y, agarrada a nuestra espalda, toma conciencia de sí misma, se siente todopoderosa y se vuelve vanidosa, y es entonces cuando uno la puede ver y ponerle nombre: Angustia la llamaban antes, pero ahora, que todo se vuelve académico, la llaman Ansiedad, aunque puede que su verdadero nombre sea Amargura. De cualquier modo, basta nombrarla para que las cuerdas nerviosas se destensen y se relajen los músculos, pues al fin el enemigo se ha hecho visible. Entonces la Amargura tiembla porque se siente vulnerable y comprende que deberá retirarse y esconderse para volver a tratar de expandirse más adelante, pues necesita de lo humano para vivir y crecer. Y ya, sabiéndose vencida, se va despegando y deslizando de nuestro cuerpo, dejando caer el cristal que emborronaba el mundo ante nuestros ojos y no nos dejaba ver la fiesta de fuera, ni participar en ella.

Cuando se suelta del todo y repta hasta su escondite entre el suelo y nuestra sombra, podemos sentir que la vida sin ella es la vida de verdad, y que los espacios de tiempo en su compañía son, en realidad, los paréntesis.

Sé que, inmerso en la tarea de vivir, acabaré olvidándome de ella antes o después, y entonces ella acechará tras los cambios, tras los altibajos emocionales, esperando el momento de volver a saltar sobre mi y presentarse en mi vida de improviso, confundiendo mis emociones. Más de nuevo sabré verla y volveré a nombrarla y a escribirla y describirla, usando un bolígrafo y un papel en blanco como armas para sacudirme de encima la Amargura.

3 comentarios en “Ha Vuelto”

  1. Sí, a veces se tiene esa sensación de amargura. Yo la afronto como si fuera un bocado que sienta mal, como si fuera un veneno ingerido que necesita tiempo para metabolizarse y que pase; confío en mi naturaleza y le doy tiempo para que la elimine, concentrando mi atención en actividades físicas y psíquicas saludables. Y se va, se esfuma.
    Un saludo cordial.

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